Por: Kimberly Castillo
Cada vida tiene más de una historia que impacta, “En el camino” es una película que trasciende por su concepto cinematográfico. El jueves 4 de junio llega a las salas de cine de la mano de Cinépolis Distribución, una propuesta que promete marcar un hito en la narrativa contemporánea en los contenidos cinematográficos que consumen las masas.
La carretera se vuelve el hilo conductor de una historia que lleva más que un mensaje en concreto; es una perspectiva diferente que te traslada a un lado íntimo, oculto y muchas veces ignorado por lo cotidiano, acostumbrados a relacionarse en un entorno tradicionalmente hostil y masculinizado, pero es ahí cuando se encuentran las historias con las que una persona puede conectar con lo que se presenta en la pantalla.
Entre el peligro del asfalto y la búsqueda de refugio
La cinta cuenta con un reparto encabezado por Victor Prieto (“Veneno”) y Osvaldo Sánchez (“Muñeco”). La historia sigue los pasos de Veneno, un joven rebelde perteneciente a la comunidad LGBT que huye desesperadamente de la inseguridad y de una red de explotación liderada por un hombre poderoso.
En su camino por sobrevivir, Veneno acude a los comedores de carretera para buscar refugio y, en el transcurso, tiene encuentros casuales para sanar una herida que lo acompaña, hasta que un día conoce a Eduardo “El Muñeco”. Él es un chofer de tractocamiones varonil, solitario y acostumbrado a callar sus emociones detrás del trabajo, el alcohol y las drogas.
Lo que comienza como un aventón en carretera para huir se convierte en compañía para nuestros protagonistas, mientras que el espectador se sumerge en el hipermasculino mundo del transporte de larga distancia.
A medida que los kilómetros avanzan por paisajes áridos y ambos se involucran en la venta de drogas, la hostilidad del entorno da paso a un romance improbable. Sin embargo, las sombras del pasado de Veneno resurgen con fuerza, poniendo en riesgo la vida de ambos.
La vulnerabilidad en la masculinidad
Uno de los mayores aciertos de “En el camino” es su capacidad para no englobar esta película en un cliché de la inseguridad en nuestro país; ese no es el eje principal de esta narrativa. Pablo retrata las carreteras mexicanas con amplios matices que van desde familias ausentes, lo normalizado de la violencia y la soledad que sienten los hombres al ser aislados por una sobrecarga de trabajo, para complementarlo con una historia de un amor que nace de dos almas marginadas que buscan un lugar a donde pertenecer.
La química entre los protagonistas transita con sutileza entre el deseo, la complicidad amistosa y se entrelaza de una manera artística con la ambientación, donde cada escena tiene un contraste que representa el sentir de los personajes.
Una contemplación a lo que representa ser un hombre, esta decisión permite que la intimidad respire con total autenticidad, como si el público estuviera viendo una escena documental.
En el camino es una obra imperdible para quienes buscan algo innovador, con trasfondo y alma. No es una película exclusiva para el público LGBT, sino una invitación para descubrir una perspectiva original sobre la masculinidad, la vulnerabilidad y la empatía en tiempos oscuros. Una historia sensible, melancólica y valiente que rompe moldes, la cita es a partir de hoy en las salas de cine.









