Por: Fabricio Gallegos
Eternidad (Eternity) es la proyección del guión y dirección de David Freyna, un director irlandes discreto y casi emergente con películas como Los Curados (2017) y Mi Novia de Mentira (2020); Eternity podría considerarse su gran paso a los grandes reflectores junto a Patrick Cunnane con esta cinta, producida por la admirada productora estadunidense A24 y en colaboración de Star Thrower Entertainment.
Joan (Elizabeth Olsen) se encuentra en un catastrófico dilema al pasar a un más allá tras su muerte en donde tendrá únicamente una semana para escoger dónde y con quien pasar su eternidad. Disyuntiva que la posiciona en elegir entre Larry (Miles Teller) el hombre con quien pasó su vida o con Luke (Callum Turner), su primer amor quien murió joven y que él estaba esperándola décadas por su llegada.
Una experiencia de cambios
Mediante una comedia romántica nostálgica al estilo 2000s, la cinta inspecciona el sentimiento del amor y sus diferentes formas de expresarlo y el trato a las personas. Siendo una experiencia en constante cambio y cae la responsabilidad de uno mismo de cómo compartirlo.
Ejemplificado en el conflicto de Joan, demuestran cómo el amor romántico es una decisión consciente y no tanto un sentimiento momentáneo; buscan la manera de evolucionar y madurar ese sentimiento con el fin de sentir una emoción genuina, cómoda y segura.
Es poderoso el factor “lo que pudo ser” es un atractivo por parte de Joan para considerar a quien fue su primer amor, Luke, aquel amor que luce perfecto, ideal y donde nada malo puede suceder. Por desgracia, es un sentimiento de añoranza que en muchas ocasiones puede nublar el pensamiento evitando los puntos negativos y cayendo en una idealización que puede provocar al compromiso un sentimiento monótono, distante, pero sobre todo, falso.
Por otra parte, el factor “quedarse en la comida” que es la seguridad que considera Joan para escoger a Larry, intenta convencer de seguir patrones sin tomar riesgos con tal de quedarse en lo seguro y lo que conocemos. Privando de vivir nuevas experiencias.
La cinta no cae en un discurso de a quien amo más o a quién amó por más tiempo; cómo si de una competencia por parte de los pretendientes se trata; busca reflexionar a los personajes de lo que conlleva interactuar y compartir con alguien un proceso tanto magnifico como incómodo; donde los fallos hacen íntimo y genuino la relación. Poder compartir con alguien aciertos y defectos, y aún así ser aceptado.
Un elenco memorable
Innegablemente, la química de todos los integrantes del talento, desde los protagonistas hasta el elenco de apoyo, es honesta, cómoda y maravillosa como el discurso que viene manejando la película. Miles Teller, Elizabeth Olsen y Callum Turner son nombres muy conocidos dentro de la industria cinematográfica. Son actores con las facultades experimentadas para envolver en su actuación natural.
Es necesario reconocer que actores de apoyo como John Early, Olga Merediz – ganadora del premio Drama Desk al Mejor Ensamble – y la ganadora del premio de la Academia por Mejor Actriz de Reparto en 2024, Da’Vine Joy Randolph, conquistan en cada escena que participan y se convierten en personajes memorables.
Una comedia conmovedora
Sin olvidar que el filme es una comedia romántica con tintes dramáticos, logran balancear bien sus géneros y respetar sus espacios, para construir los escenarios necesarios y provocar risas, euforia y lágrimas. Una película no tan pretenciosa pero que no cae en lo básico. Hará sentir muchas emociones y sentimientos tanto al público casual como a los apasionados del cine.
Finalmente, la cinta se atreve a tomar riesgos narrativos que se llegan a convertir en aciertos que hace reflexionar a la audiencia. De enfrentar amenazas y atreverse a amar. Pasando tanto por bellos momentos como incómodos, cruzando por un proceso de cambio en donde ambas partes de una relación se entreguen a un compromiso sano a base de conocimiento maduro.









