Por: Paulina Rodríguez
El cine mexicano regresa este 2026 a través de una función especial, trayendo consigo comedia familiar, melancolía y vínculos familiares que promete aventuras y un caos vacacional. Familia a la deriva dirigida por Alfonso Pineda Ulloa, escrita por Jorge Edelstein y Marcos Osorio Vidal. La película tiene la participación de Mauricio Ochmann quien ya cuenta con toda una trayectoria en el cine de comedia mexicano, Irán Castillo, Memo Villegas y Ana González Bello.
Convivencia aprensiva
Durante la paternidad ausente y el deseo de la recuperación, Gonzalo Suárez, el actor principal, es un vendedor de autos usados en la Ciudad de México, su vida gira entorno a cerrar ventas y resolver problemas para mantener su negocio, lo que ha logrado desquitar su atención de sus cuatro hijos con relación a dos matrimonios distintos.
Durante los primeros minutos de la cinta, tras olvidar el cumpleaños de uno de sus hijos y recibir un accidente que lo manda al hospital, Gonzalo decide recuperar el tiempo perdido con sus cuatro hijos. Con la ayuda de su mecánico y mejor amigo Claudio, idean un plan el cual consiste en realizar un viaje en yate por el Caribe para pasar unas vacaciones inolvidables.
Sin embargo, a lo largo del viaje se manifiesta una catastrófica tormenta; tras el accidente en el yate, los cinco terminan en las orillas de una playa cerca de un pueblo, probando su resistencia, capacidad y paciencia a lo largo de los días. Gonzalo les hace creer que ellos han sido parte de una isla desierta para pasar tiempo de calidad con ellos, teniendo la finalidad de protegerlos y escucharlos.
Además, durante la cinta, Ana González e Irán Castillo se roban la atención del público al enterarse de que su exesposo Gonzalo ha desaparecido con los cuatro pequeños, en donde embarcan una búsqueda momentánea viajando a la ciudad de Campeche para seguir investigando la desaparición de los cinco integrantes.
Entre emociones y realidad
Esta película, Familia a la deriva, nos deja un mensaje emotivo sobre las segundas oportunidades, la importancia del tiempo compartido y cómo es que a veces, para ir por el camino correcto, es necesario perderse en el proceso. Mauricio Ochmann aceptó trabajar en este proyecto sintiéndose identificado con su personaje y el rol de ser papá, embarcando así un tema durante la película donde es manifestado día con día.









