Por: Mauricio Lavín
Con Aún es de noche en Caracas, el cine latinoamericano vuelve a colocar el dedo en la llaga. La nueva película codirigida por Mariana Rondón y Marité Ugás se perfila como uno de los estrenos más contundentes del año para quienes buscan historias que dialoguen de frente con la realidad social de la región.
El filme toma como punto de partida la novela La hija de la española, de Karina Sainz Borgo, y la traslada a la Caracas convulsa de 2017, traída por Cinépolis Distribución.
Un thriller que busca captar el retrato de Caracas
No se trata solo de una adaptación literaria, sino de una inmersión directa en una ciudad marcada por protestas, desabasto, violencia cotidiana y un clima de miedo permanente.
En medio de ese panorama emerge Adelaida, interpretada por Natalia Reyes, una mujer común empujada al límite tras la muerte de su madre y la pérdida de su casa, ocupada por un grupo de mujeres que se escudan en el discurso revolucionario. A partir de ahí, su vida se convierte en una huida constante donde la identidad misma se vuelve una mercancía más dentro de un sistema dominado por el mercado negro.
La fuerza del relato se sostiene en gran medida en su elenco con una protagonista vulnerable y feroz a la vez, atrapada entre el duelo y la necesidad de sobrevivir. A su lado destacan actuaciones como la de Edgar Ramírez y la de Moisés Angola, cuyo personaje funciona como espejo incómodo de una sociedad donde la vigilancia, la corrupción y la traición diluyen cualquier frontera clara entre el oprimido y el opresor.
En lo formal, la película apuesta por una puesta en escena áspera y tensa. La cámara en mano, especialmente en los recorridos urbanos, intensifica la sensación de encierro y amenaza constante, haciendo que el espectador camine junto a la protagonista con el mismo temor a ser descubierto.
Lejos de buscar belleza poética, Rondón y Ugás optan por un lenguaje directo, casi asfixiante, que refuerza el carácter de denuncia y convierte la experiencia en un ejercicio de confrontación emocional.
Más que un drama individual, Aún es de noche en Caracas se erige como un retrato sin concesiones del colapso social y ético de un país. Verla implica asumir el papel de testigo ante una historia de resistencia, pérdida y supervivencia, donde incluso en la oscuridad más profunda persiste la necesidad de seguir adelante.
Vive esta historia que ya está disponible en las salas de cine.









