Por: Mauricio Lavín
El miedo vuelve a llamar a la puerta en Scream 7, la nueva entrega que marca tanto un esperado regreso como un nuevo inicio para la icónica franquicia. Con un giro fresco que eleva la amenaza de Ghostface a otro nivel, la película retoma el clásico juego del misterio: ¿quién está detrás de la máscara esta vez? La tensión se mantiene constante, obligando al espectador a desconfiar de cada personaje y a cuestionar cada movimiento.
En esta ocasión, la historia pone sobre la mesa un rumor que ha inquietado a los fans durante años: el posible regreso de Stu Macher, personaje interpretado por Matthew Lillard en la cinta original.
El regreso de la franquicia clásica
Mientras tanto, Sidney Prescott, nuevamente encarnada por Neve Campbell, intenta llevar una vida tranquila lejos del horror que la ha perseguido durante décadas. Sin embargo, la paz se rompe cuando Ghostface reaparece para acechar a su hija, Tatum, interpretada por Isabel May.
La película equilibra la nostalgia con una narrativa renovada. Hay guiños y homenajes a las entregas pasadas que conectan emocionalmente con los seguidores de la saga, pero también se apuesta por un terror más crudo y asesinatos más agresivos. La sensación de paranoia e histeria colectiva crece conforme avanza la trama, reforzando el sello característico de la franquicia.
Uno de los puntos más sólidos es la relación entre Sidney y su hija, que aporta una dimensión emocional más profunda al conflicto. Además, el misterio incorpora elementos contemporáneos, incluyendo el papel de la inteligencia artificial dentro del desarrollo de la historia, lo que añade una capa actual a la amenaza.
Con sustos efectivos, tensión constante y un renovado juego psicológico, Scream 7 ya está disponible en cines, lista para demostrar que el terror nunca pasa de moda.









