“Alma, una mujer migrante en busca de una mejor calidad de vida”
Por: Ximena Montoya de Lira
La situación de pobreza, desigualdad, violencia e impunidad en la que ha entrado Honduras en los últimos años sitúa a su población más vulnerable ante una doble opción: quedarse en el país y correr el riesgo de que los asesinen, de pasar hambre, de aguantar hasta donde se pueda o irse hacia México o EEUU en busca de una oportunidad. Así es la situación de Alma Leticia García Maldonado, una migrante de 52 años que vino desde Honduras. Una mujer trabajadora, valiente, sobresaliente, buscando oportunidades de trabajo aquí en Nuevo León para poder mantenerse a ella y a su familia, pero también alguien de carácter fuerte, impulsiva, sobreprotectora y arrebatada sin detenerse a decir lo que realmente piensa.
Alma Leticia García accedió a una entrevista en su espacio de trabajo Snack Koko Bongo, en plaza Multicomercial Guadalupe ubicado en la avenida Benito Juárez en Guadalupe, Nuevo León. Lugar donde muchos migrantes de varios países de Latinoamérica han ido en busca de oportunidad laboral, establecerse y así después de varios meses continúan su camino hacia los Estados Unidos.

Después de ingresar a la plaza y llegar al negocio de snack, pregunté por una mujer llamada Alma, a lo que otra trabajadora del lugar me mencionó que estaba en la parte de la cocina, así que tuve que rodear el local para poder llegar a donde se encontraba. Una mujer de tez blanca, una estatura de 1.50, complexión voluminosa, ojos color café con una sombra rosada, color de cabello rojizo con un poco de raíz negra y labios delgados. Vestía una playera verde fosforescente con el logo de su trabajo, un pantalón pesquero azul, alpargatas color gris y gorra negra, una vestimenta muy cómoda para sus ocho horas de trabajo. Hasta que muy calidamente me invitó a pasar a la cocina. Se podían percibir diferentes olores como elotes recién cocidos, crepas, café, etcétera.

Al momento de iniciar la entrevista Alma se notaba un poco tímida y seria, un temperamento frío porque aún no sentía confianza. Me presenté muy amablemente, le comenté que la entrevista sería grabada y ella me dio su consentimiento de que estaba perfecto. Alma Leticia García, nació en el año de 1970 en la ciudad de San Pedro Sula, Honduras. La etapa en su niñez fue muy dura, por razones personales no quiso recordarla. “No, no, no, no me la recuerde, mi niñez fue muy triste”, dijo Alma con un tono exaltado.
Entrando a la etapa de su adolescencia, apenas cumpliendo los 14 años se enamoró perdidamente de un hombre nueve años mayor que ella, entregándose a él totalmente. Alma quedó embarazada y por la presión de sus padres, tuvo que casarse e irse a vivir con su ahora ex esposo. Un matrimonio donde procrearon a dos hijos más, lleno de abuso psicológico y violencia familiar. Alma después de nueve años decidió terminarlo e irse a buscar un hogar nuevo junto a sus tres hijos.
García decidió migrar sola hace cinco meses desde Honduras, tomó un autobús en busca de una nueva oportunidad laboral y de vida. Su camino hacía Monterrey no fue una gran experiencia. “Cuando venía allá, como decirte, entrando ya a Guatemala, ahí viví una experiencia que me dio miedo, me dio terror. Iba yo, una muchacha con unos dos niños e iban parece que dos o tres muchachas más, y venían personas malas. Ya ahí en Guatemala empezaron a bajar a los hombres que venían también en el autobús. Los dejaron botados a los pobres hombres, pues se fueron caminando, entonces nosotros con gran miedo, me entiende, es una experiencia que lleve, pues imagine ver gente así a uno le da miedo”, contó muy nerviosa agarrándose fuertemente las manos.

Una de las razones por la que Leticia inició con su excursión hacía el Estado de Nuevo León es porque en su país no hay mucha fuente de empleo y menos para las mujeres. Ellas trabajan en condiciones muy duras y con salarios bajos. “La vida allá es muy fatigada, los trabajos los pagan muy baratos, allá no vale la pena trabajar, además mucha gente se viene porque no hay trabajo, hay mucha pobreza, hay tanta cosa, no se da”, comentó con una seriedad en su rostro.
Otra de sus razones es la inseguridad, bandas criminales controlan algunas ciudades, municipios o colonias de Honduras usando la extorsión y la violencia contra todo aquel que no obedecen sus normas o que no pagan el impuesto que exigen. “Es muy peligroso, por eso mucha gente se ha venido para acá, porque es muy peligroso. De repente la gente tiene amenazas de todo eso, les quitan sus casas, la gente ya por amenazas se vienen porque les dan miedo que los vayan a matar”, expresó Leticia con una profunda tristeza.

Para finalizar con la entrevista, le pedí a Alma García que me contará cuál era su propósito o meta a un futuro, si regresar a Honduras o quedarse permanentemente en México. “La meta mía es recuperarme, hacer algo en la vida. Si, un día pienso regresar a mi país, hacer algo, hacer un lugar donde vivir, tener un negocio. Todo eso allá porque aquí sólo me toca trabajar para poder lograrlo. Me siento muy a gusto en donde me encuentro ahora mismo, me tratan muy bien las muchachas del snack. Tengo una nueva oportunidad y créeme que la aprovecharé”, enunció con una sonrisa en su rostro.








