JOSÉ JAIME SALINAS

Las malas decisiones son parte de las vivencias del ser humano, los aprendizajes, experiencias y superaciones han sido una montaña llena de emociones que siempre quedarán en su recuerdo. Durante su juventud el obstáculo como el dinero lo había propiciado al verse al espejo y asimismo decepcionarse de sus propios actos que ponían en riesgo su vida tan sólo para llevar alimento a su familia. Hombre de superación personal que transformó su estilo de vida que ponía en peligro su integridad, dejando atrás el pasado y convirtiéndose en una persona que ayuda al prójimo en una institución de migrantes, de religión católica, generoso y con un carisma que siempre lo caracteriza. Así José Jaime Salinas de setenta y tres años es todo un ejemplo a seguir dentro de la institución de refugio para migrantes “Casa INDI”, conocido por abrir las puertas a los hermanos que necesiten de un techo y alimento. Un trabajador social con gran positivismo a la vida, atento a cualquier situación de migrantes mexicanos y extranjeros. Asimismo, se encarga de supervisar el área de recaudación de donativos, menciona que el Padre y Fundador del albergue Felipe de Jesús Sánchez Gallegos ha sido su consejero y salvador de vida.

José Jaime Salinas accedió a una entrevista en la institución Casa INDI ubicada en la calle Bella Vista en Monterrey Nuevo León. Mi recuerdo de aquel lugar es que era una zona muy alejada por lo que pregunté a los habitantes de ese sitio donde se encontraba exactamente el lugar. Comentaban que era un sitio peligroso y que debería tener mucho cuidado en esos rumbos. Después de ingresar veo sentado en una silla obscura a Salinas ocupado en plena entrevista.

De tez blanca, muy poco cabello, canoso, con unos lentes y cubrebocas. Llevaba puesta una camisa gris, pantalón de vestir obscuro y de vista unos zapatos muy lustrosos, una vestimenta formal y elegante para estar presentable durante ocho horas de su día dentro y fuera de las oficinas. Muy amable me invitó a pasar a su oficina llena de cuadros simbólicos, libros, y algunos donativos como juguetes y ropa. Sus ojos marrones, sonrisa y tono de voz grave captaron mi atención para iniciar con una interesante charla.

José nació en el año de 1949 en la ciudad de Monterrey, misma que lo había visto crecer únicamente en su etapa de niñez. Desde los siete años sus padres le habían inculcado trabajar en el campo, labor de casa y vender frutas en las colonias con el propósito de traer alimento en su casa. Comenta que su padre no era de tener mucho afecto hacía a él, pero cuando tuvo una caída en un columpio él había llorado mucho y sintió amor paternal por primera vez. Durante su adolescencia tuvo que dejar Monterrey para ganarse la vida en Estados Unidos a los 18 años por lo que decidió comenzar a trabajar en un bar. “Recuerdo que atendí a un señor y por mi voz fuerte y grave un productor de radio en Texas me ofreció la propuesta de trabajar con él y su equipo, a lo cual acepté sin dudarlo”, señala Salinas.

Llegó el momento de su decaída en la etapa de adultez cuando se enamoró y se casó con su primera esposa colombiana, en el que procrearon una hija muy bendecida para él. “Recuerdo el sentimiento de felicidad cuando nació mi hija y al mismo tiempo me ofrecieron mi primer programa de radio, el destino estaba muy bien acomodado para mí”, expresó conmovido José.

Años después de su éxito en radio, propiedad en Estados Unidos, restaurantes y dinero, José se fue a la ruina cuando su esposa lo induce a los negocios sucios de la droga por más de cinco años, por lo que lamentablemente cae en vicios que casi perjudican su salud. Su esposa lo abandona y le pide el divorcio. Así fue como ella y su hija pierden la comunicación con José.

Después de estos tristes acontecimientos a él lo deportan como ilegal de Estados Unidos. Entonces el regresa a Monterrey en busca de un lugar para vivir con el dinero ilegal que había generado en esos años. Ese mismo día hizo una fiesta e invitó al departamento a sus amigos involucrados en malos pasos, mujeres y el abuso de consumo de drogas. “Después de días de reflexión me veo al espejo y me prometí cambiar porque ya no quería ser una persona de malos pasos estaba cansado”, reflejaba con profunda tristeza Salinas.

Tiempo después José ve un comercial en Multimedios donde aparecía el Sacerdote Felipe de Jesús por lo cual se conmocionó por sus palabras de corazón dirigidas al proyecto “Casa INDI”. Decidió acudir al lugar para intentar cambiar su vida y pedir ayuda en cuestión a un nuevo trabajo y techo donde vivir. Inició como voluntario, haciendo la limpieza del comedor por más de cinco años. Actualmente ofrece conferencias a grupos juveniles sobre temas de migración. Querido por cientos de personas, abre su corazón e interactúa con los medios de comunicación para compartir sus pensamientos y filosofía de vida centrado en su religión católica. Es testigo de escuchar a cientos de extranjeros en crisis migratoria. Siempre comparte algunos consejos y recomendaciones para que no pasen lo mismo que él sufrió durante tantos años. Le agradecí por la gran platica que me concedió y él reflejaba una felicidad en su rostro por lo que me dijo “Gracias a ti que eres parte de la juventud interesada por estos temas de beneficencia humanitaria. En casa INDI somos un hogar y siempre tienen las puertas abiertas. Dios te bendiga” finalizó José con una gran amabilidad.  

Mariana Melina Simón Villarreal