Por: Fabricio Zepeda
Moana (2026) el regreso a la pantalla grande de los clásicos de Disney en formato live action, que nos trae una nueva forma de vivir la querida historia animada de otra forma.
La intrépida hija del jefe de la isla, Moana Waialiki, emprende un viaje por el inmenso mar junto la ayuda del vanidoso semidiós, Maui, para regresar el corazón de un antiguo dios y salvar las islas y la vida del océano.
Una cultura valiosa
Al igual que la cinta original, esta adaptación respeta y brinda homenaje a la mitología y costumbres de los pueblos polinesios, que, rescatando las tradiciones, leyendas y paisajes de islas como Hawái, Maoríes (actualmente Nueva Zelanda), Samoa, entre otros, deslumbran con el diseño de producción, con el acabado de la isla decorada con estampados en telas, vestuarios característicos, y coreografías que acompañan las canciones originales de Lin-Manuel Miranda.
Con investigación previa —expertos locales, historiadores e incluso tatuadores de las islas— convierten la visión animada a una tangible con actores y locaciones reales, que se llegan a convertir más acertados en representar con fidelidad a los personajes que conservan rasgos importantes.
Un elenco clave
En esta ocasión, escogieron a la actriz que podría considerarse como el mayor acierto de la cinta para interpretar a la protagonista, como también la caracterización de la animación a la vida real.
Catherine Laga’aia es la actriz de esta interpretación de Moana; pese a ser australiana, la actriz tiene ascendencia samoana, encontrando así alguien que homenajea los rasgos físicos de la protagonista, alejándose de una estética más hollywoodense, y continuando con el respeto a la cultura que representan. La actriz también llega a destacar con la actitud y el cariño con el que interpreta a la protagonista.
Por mencionar, la celebridad Dwayne Johnson “La Roca” regresa como Maui, pero esta vez como actor —anteriormente había prestado voz al personaje en la película animada— y el actor y luchador también cuenta con ascendencia samoana. El cast principal de la película crea un retrato fiel a los personajes animados.
¿Por qué volver a ver una historia ya contada?
Con apenas 10 años del estreno de la versión animada, surge la duda de qué tan bien ha envejecido la cinta como para traerla de regreso a la gran pantalla con una versión en carne y hueso.
Esta adaptación cuenta con la misma estructura de actos y secuencias que la original, y pese a uno que otro leve cambio en diálogos o acciones, conserva el mismo ritmo y emotividad que la original, por lo que no molesta y mucho menos desagrada. Es una oportunidad de ver desde otros aspectos cómo funciona el mundo acuático, musical y caótico de Moana, por lo que puede ser una opción segura para ir en familia a las salas este verano.








