“El apoyo humanitario de Casa INDI a los migrantes menores de edad”

Por: Mariana Melina Simón Villarreal

“Existe un deterioro social que me enoja realmente. Una vez cuando una niña de catorce años decidió ingresar en compañía de una amiga al instituto, tomé la iniciativa de llamar por teléfono a sus padres, a lo cual respondieron que ella debe salir y enfrentar las cosas por si sola porque ya tiene la edad suficiente. Fue ahí cuando reflexioné sobre esta problemática social en México que afecta a los menores de edad en su entorno social, económico y psicológico. Es necesario frenarlo y derrocarlo”, estas fueron palabras dichas por el trabajador social del instituto de refugio para migrantes “Casa INDI” José Jaime Salinas, responsable de proteger y ayudar a menores de edad que se encuentran en situación de vulnerabilidad por falta hogar debido a la crisis migratoria, ha participado en televisión y radio por veinticinco años en Estados Unidos y tiene un diplomado por ofrecer conferencias en ámbitos de migración infantil en México dirigido ante segmentos de grupos juveniles.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, los refugios son una necesidad para brindar alojamiento temporal para niñas, niños y adolescentes donde inicialmente se garantizan los derechos básicos de las niñas, niños y adolescentes que son canalizados por las autoridades migratorias. Las niñas, niños y adolescentes extranjeros y mexicanos no acompañados o separados de sus familias, representan una parte muy importante del total de personas que se encuentran en contextos de movilidad a lo largo del territorio mexicano. Su condición de vulnerabilidad requiere de mecanismos de protección especiales y atención permanente por parte de todas las autoridades y del conjunto de la sociedad. Durante ocho años el proyecto “Casa INDI” ha sido un apoyo para ofrecer una estancia y servicios gratuitos indispensables a los menores de edad en contribución con el trabajador social José Jaime Salinas y el Padre fundador del instituto Felipe de Jesús Sánchez Gallegos.

Existen programas benéficos que están en colaboración con diversas instituciones, que podrían ayudar a los hermanos de “Casa INDI”, por ejemplo los objetivos que propone la agencia de la ONU en México para los refugiados, es ayudar benéficamente. Asegurar que menores que huyen de la violencia y persecución de la situación migratoria, tengan derecho a recibir protección y solicitar asilo, asimismo, ofrece soluciones duraderas que fomentan la integración en el país a partir de alianzas con socios y comunidades de acogida. Por lo que decidí consultar mis dudas con un contacto más directo que tuviera conocimiento sobre el tema en ámbito infantil, y que me brindara más información.

Llegué puntual a aquel hogar que ayuda al prójimo llamado “Casa INDI”. Una oficina llena de reliquias y cuadros simbólicos, junto a unas bolsas llenas de juguetes, y vestimenta. Se encontraba sentado en una silla obscura el trabajador social y conferencista comunitario. Con una sonrisa, mirada atenta y voz firme decide contar a detalle el procedimiento para el ingreso de los menores a esta institución. Menciona que no está permitido el acceso a niños que no estén acompañados de padres, tutor legal, abuelos o línea directa de sangre. Sin embargo, algo interesante que señala Jaime Salinas es que Casa INDI esta aliada con DIF Capullos, por lo cual pueden reportar a este organismo la situación y estos se encargaran de proteger bajo techo a cualquier niño o niña que se encuentra en situación de carecer de un padre, madre y tutor legal.

Prosigo a cuestionarle sobre la accesibilidad de servicios como la alimentación.  Hace un gesto en su rostro muy agradable y moviendo las manos con una confianza absoluta, menciona que debido a la gran generosidad de las personas, este instituto con gran capacidad en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, ha recibido miles de alimentos todos los días para sustentar el comedor de niños y niñas que sufren el proceso de falta de vivienda y comida debido a la crisis migratoria que los llevo a este lugar. Es una fortuna encontrar un sitio que integre un comedor infantil que permita beneficiar a los menores de edad a proporcionar suministros de alimento nutricional, saludables, asimismo este espacio de convivencia permite contribuir al desarrollo relacional o social de los niños y niñas.

Continuó señalando tres organismos públicos que permiten el acceso a todos los niños y niñas mexicanos, que permanecen por poco tiempo en las estancias, entre ellos se encuentran; la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Cooperación Alemana al Desarrollo en México y la Secretaría de Educación Pública de México. “Gracias al contacto con estas instituciones los menores podrán disfrutar de hacer amigos y aprender, aunque sea en un periodo de corto tiempo, las mamas de los pequeños también deben poner su parte preparando algún lonche en las mañanas para su desarrollo integral académico”, señaló Salinas.

El trabajador social, casi concluyendo, asegura que la Arquidiócesis de Monterrey les sugirió hacer un esfuerzo para conseguir un lugar especial, en el que los menores se encuentren más protegidos. Que incluya mejor alimentación, exceso de escuelas y que se encuentren en un área mejor ubicada para la seguridad de ellos.

Con una reflejada satisfacción y felicidad por saber que jóvenes universitarios se interesen en estos temas de beneficio humanitario, el trabajador social José Jaime Salinas encargado de abrir las puertas para un hogar a cientos de niños en busca de un refugio y alimento, nos agradece por participar en una entrevista y charla muy cálida desde el fondo de su corazón, por lo cual termina con una frase que nunca se me va a olvidar. “La idea es que los niños y niñas no sientan que están en un albergue, sino en una casa hogar donde tienen la estadía veinticuatro horas, con áreas para jugar, acceso a una escuela, somos una casa hogar”.